La perspectiva de género en el sector salud para alcanzar la igualdad

Por Marcos Lavandera, Coordinador de Innovación y Tecnología de Salud Global

El liderazgo de las mujeres en América Latina es fundamental para derribar las barreras que existen en el acceso a la salud y acelerar el desarrollo de la región. 

Actualmente existe amplia evidencia de que las estructuras sociales han puesto en desventaja a las mujeres en diversos ámbitos incluyendo la salud. 

Prueba de ello es que los estudios de medicina han centrado su atención en la anatomía del hombre lo que ha ocasionado un vacío de información perjudicial para las mujeres. El tipo de incógnitas que siguen en el aire son: ¿Cómo algunos padecimientos pueden afectar de forma distinta a mujeres y hombres?, ¿Qué variaciones en los síntomas existen?, o ¿Qué tan efectivo puede ser un mismo medicamento?  

Por su parte, las cuestiones socioculturales potencian esta desventaja en temas relacionados por ejemplo a la salud sexual y reproductiva por la fuerte carga de estigmas que la rodean, lo que impide abordajes preventivos o terapéuticos eficientes. Incorporar la perspectiva de género en la implementación de iniciativas del sector salud es crucial para asegurar un cuidado de salud digno y justo a todas y todos.  

Por otro lado, el rol de los hombres para contribuir a enfrentar estos desafíos debe centrarse en entender el funcionamiento de las estructuras patriarcales en las que vivimos para comprender los privilegios a los que accedemos por el hecho de ser hombres y buscar las formas de renunciar a ellos. Por ejemplo, el trabajo doméstico no remunerado recae desproporcionadamente en las mujeres yactualmente, casi el 50% de las mujeres en América Latina no participa en el mercado laboral.  

Asimismo, tenemos que revisar activamente el tema de masculinidades para encontrar mecanismos más sanos de socialización y que estos sirvan para la formación de las nuevas generaciones. Es urgente tomar una postura de cero tolerancia a la violencia contra las mujeres y las niñas, ni como perpetuadores ni como cómplices porque no olvidemos que callando también se participa. 

Creo firmemente que el día que los hombres entendamos y aceptemos que los esquemas machistas que nos estereotipan como fuertes, dominantes o proveedores son nocivos para nosotros mismos e impiden el desarrollo de las mujeres, lograremos la igualdad y el avance de todas y todos; el primer paso es la deconstrucción. 

Al inicio de mi formación académica entendí que la salud es un eje fundamental tanto para el desarrollo personal como comunitario y que contribuye para forjar sociedades más resilientes. En esa etapa de preparación mis proyectos de salud se enfocaron en el estudio de comunidades étnicas mexicanas y pude constatar que había mucho trabajo por hacer por algunos grupos injustamente vulnerados. En Pro Mujer encontré la oportunidad de ejercer mi carrera con ese enfoque social y he aprendido sobre la importancia de incorporar la perspectiva de género para apoyar el empoderamiento de las mujeres. 

Este avance hacia la igualdad debe impulsarse desde todos los ángulos posibles y uno de ellos es la recolección y análisis de datos para buscar respuestas a los vacíos existentes. En Pro Mujer nos esforzamos en abordar 3 principales tipos de análisis: análisis de género, análisis epidemiológicos y análisis de impacto social. Primeramente, el que considero más importante por su transversalidad con los otros es el análisis de género. El análisis de género consiste en plantear preguntas que vayan más allá de lo evidente para comprender, como se ejemplificó antes, que un mismo problema puede tener causas distintas entre hombres y mujeres no solo por cuestiones biológicas sino también por aspectos socioculturales. Luego tenemos los análisis epidemiológicos que son necesarios para entender el tipo y magnitud de los problemas de salud en contextos y geografías específicas para que a partir de ellos se diseñen o adapten los programas e intervenciones. Finalmente, está el análisis de impacto social que mide el avance en aspectos de la vida de las personas como en educación, inclusión financiera o mejoras en salud y bienestar.  

La perspectiva de género es una pieza clave para llegar a conclusiones más certeraspara que las soluciones propuestas a los problemas de salud se enfoquen mejor para que loresultados tengan un impacto positivo mayor en el avance hacia la igualdad en América Latina.  

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