La resiliencia de las mujeres contra la pandemia del Covid-19

Este artículo fue originalmente publicado en el Center for Financial Inclusion
A pesar de los grandes desafíos que la pandemia ha creado en nuestra sociedad, Pro Mujer sigue comprometida para proteger y garantizar el acceso a las herramientas que muchas mujeres necesitan para progresar.

La pandemia del COVID-19 ha sometido al mundo a muchos desafíos nunca antes vistos impactando a cada persona, transformando nuestras economías y sistemas de salud y educación. Nuestras comunidades ya no serán las mismas que antes y está en manos de los líderes mundiales, organizaciones, gobiernos y empresas actuar para poder mitigar los efectos negativos de esta crisis y atender de manera urgente las necesidades de las comunidades más marginadas y afectadas.

Como organización comprometida, desde hace 30 años, a brindar servicios de salud, educación y apoyo financiero a las mujeres con más bajos recursos en América Latina, nos estamos adaptando para responder de manera eficaz a esta pandemia. Nuestros equipos de salud y finanzas en la región están desarrollando rápidamente nuevas estrategias a corto y largo plazo para poder atender las necesidades emergentes de nuestras beneficiarias, y asegurarnos que continúen recibiendo el apoyo que necesitan para garantizar su bienestar y que puedan enfrentar el impacto económico que esta pandemia está dejando debido a las políticas de cuarentena impuestas por muchos gobiernos.

Durante esta crisis, hemos visto como las desigualdades y brechas se intensifican aún más a medida que los recursos económicos y de salud empiezan a escasear. Se estima que la pobreza y el desempleo seguirán incrementando a medida que los negocios y empresas empiecen a cerrar sus puertas. Los números son alarmantes: según la CEPAL, el desempleo puede subir hasta un 10 % en América Latina y la pobreza puede expandirse desde 35 millones de personas, número actual, hasta 220 millones personas.

LA HISTORIA DE MARCELA

Marcela como muchas de las mujeres, pertenecientes a Pro Mujer, se encuentran preocupadas ante esta situación ya que ha sido casi que imposible conseguir un apoyo financiero por parte del gobierno u otras instituciones. “Seguimos afligidos como sociedad, poniendo en primer lugar la salud, porque sin salud uno nada tiene, pero es tan difícil tener que decir ‘si no salgo, no tengo que comer. Pero si salgo, me enfermo’” compartió Marcela a Pro Mujer. Esta situación ha sido motivo de preocupación recurrente entre miles de personas de bajos recursos en la región.

Desde el 2008, Pro Mujer le ha proporcionado micro créditos a Marcela que le han permitido mantener y expandir su negocio. Ella y su familia han recibido atención médica en las clínicas de Pro Mujer, incluyendo servicios de pediatría cuando sus hijos eran chicos y controles de ginecología para sus hijas adolescentes.

ACELERANDO NUESTRA TRANSFORMACIÓN DIGITAL

Como organización que depende enormemente de la metodología de banca comunal, el Covid-19 ha impactado significativamente la manera en cómo interactuamos con nuestras beneficiarias y pacientes. Sin embargo, esta crisis nos ha permitido avanzar rápidamente nuestro proceso de transformación digital y algunos proyectos donde hemos estado ofreciendo apoyo y servicios a nuestras beneficiarias usando canales digitales. Por ejemplo, hemos fortalecido nuestros esfuerzos para impulsar nuestro servicio de Billetera Móvil facilitando el modo de pago a nuestras beneficiarias en Nicaragua y solidificando nuestro apoyo financiero en tiempos de crisis.

De igual manera, nuestro equipo de profesionales de la salud está usando WhatsApp para conectarse con sus pacientes y proporcionarles asesorías de manera virtual, aclarando así cualquier duda que tengan sobre el virus o su salud en general. La propagación de información y noticias falsas ha afectado los niveles de estrés y ansiedad en las personas y hemos visto como el número de violencia doméstica y feminicidios en la región ha incrementado. Es por esto que hemos preparado a nuestro equipo de salud en cómo proporcionar información relevante a nuestras beneficiarias y a sus familias para lidiar, emocional y físicamente, con esta pandemia.

También estamos invirtiendo nuestros recursos para poder digitalizar todos nuestros materiales de educación y otras iniciativas, incluyendo capacitaciones para nuestras empresarias sobre cómo comercializar y vender sus productos en Facebook. Además, estamos digitalizando todos nuestros recursos de salud y bienestar para seguir interactuando con nuestra comunidad a través de videos y contenido interactivo. A pesar de que muchas de nuestras beneficiarias y gran cantidad de personas en la región no tienen acceso a tecnología, incluyendo internet, hemos visto una clara disposición por parte de nuestra clientas y pacientes para utilizar medios digitales y seguir estando conectados.2

En casos como el de Marcela, nuestro equipo de finanzas está desarrollando nuevas estrategias para asegurarnos de que nuestras beneficiarias no pierdan sus empresas y puedan seguir progresando junto a sus familias. Es por esto que estamos difiriendo los pagos de nuestros créditos. De igual forma, estamos reevaluando las necesidades económicas de cada beneficiaria, trabajo que ha sido exigente para todo nuestro equipo regional. También entendemos que una vez la cuarentena obligatoria termine, nuestras beneficiarias necesitarán capital para restaurar sus negocios. Y Pro Mujer estará ahí para apoyarlas.

Esta crisis nos ha demostrado una ola increíble de solidaridad, pero también de creatividad por parte de empresarias quienes están transformando sus vidas y negocios para ayudar a sus familias y comunidades.

TIEMPO DE APRENDIZAJE, SOLUCIONES CREATIVAS Y BIENESTAR

Cuando la crisis llegó y el gobierno de Bolivia implementó cuarentena obligatoria, Benigna Quisbert, una beneficiaria de Pro Mujer de 73 años, tuvo que cerrar su negocio, una tienda de ropa. Al igual que Marcela, quedó sin un ingreso económico. Preocupada por sus nietos y su familia y la salud de su comunidad, Benigna decidió usar sus habilidades como costurera para hacer mascarillas o barbijos, y logró obtener un contrato con un hospital público en El Alto, ciudad donde vive y cuna de Pro Mujer, para seguir haciendo ropa quirúrgica.

Nos encontramos en un momento de aprendizaje adaptándonos a un ambiente completamente nuevo. En Pro Mujer estamos aprovechando este momento para actuar rápidamente al igual que reflexionar sobre lo que nos ha servido y lo que debemos cambiar.

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