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Pro Mujer y ERAMET continúan abriendo caminos para emprendedoras en Salta

En Salta, provincia Argentina, las mujeres continúan enfrentando desigualdades significativas en materia de ingresos, oportunidades económicas y acceso a formación. Aunque más del 40% de las MiPyMEs de la provincia están lideradas por mujeres, ellas siguen concentradas mayoritariamente en los deciles de menores ingresos (57,7%) y muestran tasas de empleo más bajas que los hombres. En este contexto, fortalecer sus capacidades económicas no es solo una estrategia de desarrollo: es una necesidad urgente para avanzar hacia la igualdad.

La alianza entre Pro Mujer y ERAMET surge justamente para responder a ese desafío. En 2024, ERAMET decidió ampliar su mirada de sostenibilidad más allá de sus zonas de influencia directa e impulsar un modelo de impacto regional a través del programa Beyond, apostando por el desarrollo económico de mujeres emprendedoras en toda la provincia. Para hacerlo posible, se unió a Pro Mujer con el objetivo de extender el impacto de Emprende Pro Mujer, la plataforma de formación que ha alcanzado a más de 200.000 mujeres en 28 países desde su lanzamiento.

La alianza tiene un propósito claro y medible hacia 2026: empoderar a 1.200 mujeres salteñas con herramientas para fortalecer sus negocios, ampliar sus oportunidades e incrementar su autonomía económica. ¡Y el avance hasta el momento ha sido contundente!

Hacia finales de 2025, el modelo semipresencial de Emprende —que combina sesiones presenciales facilitadas por expertas en territorio con formación digital accesible vía WhatsApp— alcanzó a 800 emprendedoras de 31 localidades. Un total de 13 municipalidades funcionaron como sedes de talleres presenciales, garantizando el acceso de emprendedoras de comunidades cercanas. Este despliegue demuestra la capacidad del programa para llegar a territorios diversos, desde grandes centros urbanos hasta comunidades rurales con baja conectividad.

Al potenciar sus capacidades empresariales, Pro Mujer y ERAMET no solo fortalecen la autonomía económica de cada mujer. También contribuyen a la resiliencia de comunidades enteras, diversifican las economías locales y promueven un modelo de desarrollo territorial más inclusivo, igualitario y sostenible.