Una artesana argentina afectada por la pandemia no se da por vencida

La mayoría de las mujeres, beneficiarias de Pro Mujer, han sido afectadas de manera significativa. Han tenido que cerrar sus negocios o enfrentarse a la disminución de sus ventas llevándolas a rebuscárselas para tener un ingreso económico. Pro Mujer está adaptándose y buscando maneras de poder ayudar a las mujeres.

La actual pandemia del Covid-19, que ha dejado al planeta paralizado, ha y seguirá impactando a millones de personas, entre ellas Marcela Fabiana Castrillo, una empresaria que por 14 años ha sostenido y expandido su negocio, Mixturandina, una tienda que fabrica y vende artesanías en Salta, una ciudad ubicada al noroccidente de Argentina.

Generalmente, se levantaba temprano para confeccionar y producir artesanías como bolsos, manteles y atrapa sueños. Luego salía a montar su pequeño quiosco de artesanías en la feria de Artesanos de Plaza Güemes y el Corredor Balcarce o en los parques donde los turistas paseaban en los días asoleados para darse gusto y comprar las piezas de arte que Marcela hacía con mucha dedicación. Pero la vida de Marcela cambio por completo. Quedo sin ingreso económico y con las manos vacías.

“No tenemos ventas, no podemos comprar insumos, se cayeron ventas por mayor donde tuvimos que devolver el dinero. Realmente nos golpeó fuertemente,” dijo Marcela al equipo de Pro Mujer.

Con el fin de proteger la vida y seguir las recomendaciones de las organizaciones de salud, el gobierno argentino impuso una cuarentena obligatoria. Las escuelas y universidades tuvieron que cerrar y suspender clases. Los aeropuertos y fronteras están completamente inhabilitadas. Muchos han perdido su empleo. Empresarias y empresarios de pequeñas y medianas empresas han tenido que parar su producción.

Desde que inició como emprendedora, Marcela no recuerda haber vivido nada similar. Los emprendedores vinculados al turismo, esperaban la temporada de Semana Santa para repuntar en ventas porque venían de un verano en el que se vieron afectados por la lluvia.

“Seguimos afligidos como sociedad, poniendo en primer lugar la salud, porque sin salud uno nada tiene, pero es tan difícil tener que decir ‘si no salgo, no tengo que comer. Pero si salgo, me enfermo’” añadió Marcela.

Marcela pertenece a una asociación de artesanos que nuclea a 300 familias que se vieron afectadas por la emergencia sanitaria. Como presidenta de esa asociación, Marcela organizo a su gente y consiguió algunos bolsones de mercadería para sus compañeros más vulnerables. Muchos de ellos están utilizando sus talentos para producir tapa bocas que ya han sido donados al gobierno.

Como miembro de Pro Mujer desde el 2008, ella recibe micro créditos que le permiten mantener y expandir su negocio. Pro Mujer también le ha ofrecido servicios de salud incluyendo pediatría para sus hijos, control ginecológico para ella y sus hijas y controles generales.

El equipo financiero y de salud de Pro Mujer está desarrollando estrategias para ayudar a mitigar el impacto negativo que este virus está dejando en las mujeres. En casos como el de Marcela, Pro Mujer buscara diferir muchos de los pagos de crédito para aliviar el peso económico. Y una vez se levante la cuarentena, nuestras empresarias necesitaran capital para reabrir sus negocios.

En el caso de salud, nuestros trabajadores de salud se están capacitando para compartir información relevante a la vez que desarrollan una campaña de comunicaciones que les permitirá a las pacientes usar WhatsApp y poder acudir a nuestras y nuestros enfermeros en caso de cualquier duda sobre el virus a su salud en general.

“Esta institución [Pro Mujer] está respondiendo y adecuándose a toda esta situación de una forma cordial y no nos está soltando la mano,” asegura Marcela.

“Tenemos un grupo unido que no baja los brazos ni pierde la esperanza. Ya pasara y vendrán tiempos mejores. Espero que esto pase pronto y sea un mal recuerdo.”

Share this post: