Conoce como esta empresaria transformó su negocio para sobrevivir y apoyar a su comunidad

Debido a la pandemia, muchas empresas han colapsado en el mundo. Sin embargo, muchas empresarias siguen reinventándose. Esta es la historia de Benigna Quisbert, miembro de Pro Mujer.

Por 24 años, Benigna ha sido parte de Pro Mujer donde recibe préstamos, talleres financieros y servicios de salud. Benigna logró expandir su negocio de botas para bebés que vendía en las calles de El Alto, Bolivia a una fábrica de ropa.

Durante estos tiempos difíciles, Benigna Quisbert junto a su máquina de coser ha encontrado un refugio y un sustento en medio de la pandemia. Debido a la cuarentena que el gobierno de Bolivia implementó el pasado 16 de marzo, Benigna tuvo que cerrar su tienda de ropa suspendiendo su producción en su taller y los viajes a la Paz, que junto con otros comerciantes hacían para poder vender sacos en las plazas y ferias de la ciudad.

Preocupada por su ingreso económico, esta mujer de 73 años transformó su negocio de ropa en un taller para la confección de ropa quirúrgica como tapa bocas y batas para los trabajadores de la salud de un hospital público cerca de su vecindad.

“Trabajamos harto porque tenemos que entregar los pedidos lo más pronto posible. Tenemos que amanecernos para no fallarles. Cuanta gente ahorita está sin trabajo que no tienen para comer, gracias a Dios yo tengo para trabajar así sea más de lo que nos toque,” Benigna compartió con Pro Mujer.

Por casi un mes, Benigna produce al menos 100 prendas quirúrgicas cada 3 días. Con la ayuda de sus hijos y nietos logra entregar los pedidos que el hospital le pide todas las semanas.

Según datos oficiales, hay 2 mil casos confirmados de personas contagiadas con el virus y 102 muertes. El país se encuentra en cuarentena obligatoria causando un número alto de desempleos conllevando a más pobreza, situación preocupante para muchas mujeres que trabajan en la industria de las artesanías como Benigna.

Hasta el día de hoy, Benigna continúa siendo una empresaria independiente. Su resiliencia ante la crisis actual nos inspira para seguir trabajando de la mano con las mujeres de América Latina.

Siguiendo las medidas del gobierno boliviano, Pro Mujer ha diferido todos los pagos de créditos hasta junio. De esta manera buscamos ofrecer un alivio económico a nuestras beneficiarias quienes se enfrentan a un gran desafío como las empresarias que son.

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