Impulsando la igualdad de género por medio del emprendimiento

Pro Mujer - NextBillion Entrevista
Fecha de Publicación: Julio 2017
Autor: Scott Anderson
Fuente: NextBillion

Impulsando la igualdad de género por medio del emprendimiento: Una sesión de preguntas y respuestas con la CEO de Pro Mujer, María Cavalcanti

Nota del editor: A lo largo del 2017, NextBillion ha estádo programando contenidos acerca de un tema mensual, dedicándole especial atención a un sector específico a la vez que a nuestra cobertura general. Este artículo es parte de nuestro enfoque en emprendimiento para el mes de julio.

En los últimos años se ha producido una transformación entre las mujeres emprendedoras de América Latina. Una mayoría significativa de las mujeres está empezando a hacer negocios, obedeciendo más a las oportunidades que a la necesidad. Un estudio del 2014 sobre ocho países de América Latina, África y el Medio Oriente (LAAM, por sus iniciales en inglés), y Jamaica, respalda esta demanda; y asimismo lo hace María Cavalcanti.

A principios de 2016, Cavalcanti fue nombrada presidente y CEO de Pro Mujer. Ella cuenta con planes ambiciosos para expandir la financiación sin ánimo de lucro y los servicios de salud de la organización. Durante más de 25 años, Cavalcanti ha trabajado como inversora de impacto y consultora de negocios en India, América Latina, Estados Unidos y Europa Occidental. Antes de unirse a Pro Mujer, fue cofundadora y socia gerencial de FIRST Impact Investing, un fondo de capital privado en Brasil; y antes de eso, se desempeñó como la jefe de estrategia de la Fundación Avina, donde supervisó las operaciones de 15 países. También ha formado parte de los consejos directivos de Aspen Network of Development Entrepreneurs, PYME Capital Latin American Fund y FUNDES.

Pro Mujer fue fundada en 1990 en Bolivia por Lynne Patterson y Carmen Velasco, y hoy trabaja con emprendedoras de este país, así como de Argentina, México, Nicaragua y Perú. En 2015, Pro Mujer reportó haber desembolsado préstamos por $330 millones de dólares a más de 250,000 clientas. Operando principalmente en zonas urbanas y periurbanas, Pro Mujer también presta servicios de atención en salud, de forma directa e indirecta, a través de una serie de centros y clínicas móviles. Los servicios incluyen la detección de enfermedades no transmisibles, pero también el cuidado dental y los diagnósticos con ultrasonido.

Recientemente me reuní con Cavalcanti para discutir las aspiraciones de crecimiento de Pro Mujer, así como las aspiraciones de cambio de las mujeres emprendedoras en toda la región.

Scott Anderson: ¿Cómo le describiría usted Pro Mujer a alguien que nunca ha oído hablar de la organización?

Pro Mujer es una organización dedicada a empoderar a las mujeres de América Latina. Esto lo hacemos de manera integrada, ofreciendo una diversidad de productos y de servicios para satisfacer las necesidades de las mujeres de bajos ingresos. Empezamos hace 27 años en Bolivia con las microfinanzas, reconociendo el potencial creativo de las mujeres para construir negocios cuando cuentan con la oportunidad adecuada.

A día de hoy, somos una de las organizaciones más grandes dedicadas al desarrollo de las mujeres en América Latina. Ofrecemos un paquete de servicios financieros y de salud, así como talleres de capacitación para promover habilidades empresariales y una vida más saludable. A medida que vamos planeando para el futuro, nos enfocamos en ampliar nuestros servicios y expandir nuestro impacto. Así, sacando provecho de las asociaciones y de la tecnología, estamos construyendo a Pro Mujer como una plataforma capaz de servir a millones de personas al mismo tiempo; una plataforma unificada para el empoderamiento de las mujeres en la región.

SA: ¿Cómo hace Pro Mujer para integrar los servicios de atención en salud y otros servicios de fortalecimiento de las capacidades por medio de los préstamos?

Los servicios financieros de Pro Mujer se administran principalmente a través de la banca comunal, en donde las mujeres forman grupos solidarios y garantizan entre sí los préstamos de cada una. Estos grupos también sirven como espacios creativos donde les ofrecemos educación en salud preventiva, capacitación en habilidades empresariales y alfabetización financiera. La metodología del grupo fomenta el liderazgo y nos ayuda a construir confianza con las mujeres y sus comunidades.

Además, las mujeres también pueden acceder a una atención médica económica y de alta calidad dentro de las clínicas de los Centros de Servicio de Pro Mujer, los mismos lugares en donde ellas realizan los pagos de sus préstamos.

SA: ¿Cuáles son los beneficios de esta forma de acercamiento – tanto a nivel monetario, para la organización, como para los empresarios?

Nuestra metodología de banca comunal nos permite continuar plenamente con nuestra misión de empoderar a las mujeres, centrándonos en ayudarles a algunas de las poblaciones más pobres y marginadas. La mayoría de las mujeres que se unen a Pro Mujer provienen del sector informal, carecen de historial de crédito, ahorros, garantías o un fiador, y repetidamente se les ha negado el acceso a las formas tradicionales de crédito.

Además, nuestra forma de acercamiento beneficia a nuestras emprendedoras y a nuestra propia organización al reducir los riesgos. Si una mujer no puede pagar su préstamo durante un ciclo de pago, sus compañeras lo harán por ella. Pro Mujer tiene una tasa de reembolso del 96 por ciento, una evidencia de que nuestro enfoque y experiencia garantiza que las emprendedoras accederán a los servicios financieros más adecuados según sus necesidades.

SA: Este mes en NextBillion nos estamos enfocando en el emprendimiento. ¿Cómo hace Pro Mujer para evaluar si las emprendedoras van a ajustarse satisfactoriamente a los tipos de préstamos que la organización les ofrece?

Pro Mujer emplea un sólido personal de agentes de crédito que se reúnen con las mujeres para determinar su elegibilidad en nuestros servicios financieros. Estos agentes de crédito están equipados con tecnologías móviles que recopilan y gestionan los datos de las clientas y asimismo evalúan su solvencia crediticia. Esto asegura una experiencia óptima para las mujeres a las que servimos y nos permite protegerlas de tomar más crédito del que pueden manejar.

Finalmente, evaluar la manera en que una emprendedora se puede ajustar a nuestros servicios financieros está muy relacionado con el tipo de negocio y la experiencia que la emprendedora tiene ejecutando su plan de negocios. Nosotros queremos apoyar plenamente a nuestras emprendedoras y ayudarles a tener éxito más allá de la financiación. Por ejemplo, estamos colaborando con el Failure Institute para investigar las experiencias de emprendedores que han fracasado, y de esta manera encontrar formas en que este conocimiento puede ayudar a apoyar a nuestras clientas y aumentar sus posibilidades de éxito.

SA: Usted tiene mucha experiencia trabajando con emprendedores, como inversora y como mentora. ¿Ha notado cambios en las características/ las cualidades/ las aspiraciones de las mujeres emprendedoras en América Latina en comparación con unos años atrás? (Ahora mismo estoy pensando en la sofisticación del modelo de los negocios, los cambios en el sector, los aspectos sociales de las empresas, etc).

Hace unos años, las mujeres en América Latina eran emprendedoras por necesidad, ya que consideraban que esta era su única manera de conseguir ingresos. Hoy en día, más mujeres se están convirtiendo en emprendedoras, no por necesidad sino porque ven en ello una oportunidad. Esto va en sintonía con las tendencias globales que muestran que el número de mujeres emprendedoras en todo el mundo ha aumentado un 7% entre 2013 y 2016 (The Global Entrepreneurship Monitor Report). Desde una perspectiva regional, América Latina y el Caribe tienen en promedio los índices más altos de emprendedoras femeninas (17 por ciento). Sin embargo, a pesar de estos cambios positivos a lo largo de los últimos años, todavía existe una brecha de género en el emprendimiento que deja mucho margen para mejorar. En Pro Mujer estamos siendo testigos de primera mano del cómo las emprendedoras en América Latina enfrentan los obstáculos, principalmente en relación al acceso a la financiación, las redes y las herramientas de gestión. De esta forma, se hace absolutamente indispensable asegurar que las mujeres estén recibiendo el apoyo financiero, mental y físico que puedan necesitar para tener éxito.

SA: En una entrevista reciente de podcast, usted mencionó la importancia de no combatir la exclusión con más exclusión, lo cual entiendo que se refiere a que los que se ocupan de los desafíos que enfrentan las mujeres deben también preocuparse por toda la familia. ¿Podría expandirse más al respecto? ¿Combatir “la exclusión con exclusión” es un problema, dado el incremento en el enfoque de las perspectivas de género para muchos prestamistas?

Sí, es fundamental incluir a los hombres y a las familias en el diálogo sobre la igualdad de género si queremos avanzar. Los hombres, en particular, pueden ser modelos a seguir, aliados y activistas muy importantes, y tienen un papel poderoso en la conformación de las generaciones futuras. Un estudio reciente de Promundo demostró que los niños que tienen un padre involucrado desde una edad temprana, en promedio tienen menos problemas de conducta, menos actividad criminal, un mejor rendimiento en la escuela y menos estrés durante la edad adulta.

Si bien es cierto que estamos viendo un aumento reciente en el número de las instituciones financieras que adoptan un enfoque de género, Pro Mujer siempre ha visto la participación de la pareja y de la familia como algo fundamental para llevar a cabo una transformación que vaya más allá de la inclusión financiera. Por esta razón, nosotros también garantizamos que nuestros servicios de salud se ofrezcan a las parejas y a los niños de nuestras clientas.

SA: Entiendo que usted está intentando dirigir a Pro Mujer hacia un estilo de empresa más social versus el tipo convencional de una empresa sin ánimo de lucro. ¿Qué significa esto en términos de cómo opera la organización, tanto a nivel interno como externo?

En realidad, Pro Mujer ya ha estado funcionando de muchas maneras como una empresa social, ya que somos una organización sostenible y dirigida por una misión que tiene operaciones con ánimo de lucro en las áreas de la salud y los servicios financieros al tiempo que utiliza capital filantrópico para respaldar aquellas iniciativas que aún no son viables en términos económicos. Como parte de nuestra estrategia de expansión para el futuro, estamos reorganizando y creando una estructura que podrá ofrecer más flexibilidad en las opciones de financiación, minimizará los riesgos y promoverá el crecimiento estratégico. De esta manera, el término “empresa social” capta mejor estos cambios con miras hacia una mayor eficiencia, la adaptabilidad y el aprovechamiento de las diversas fuentes de capital.

SA: Una de las nuevas iniciativas que usted está llevando a cabo como CEO es poner la tecnología a la vanguardia de la financiación de las emprendedoras. ¿Por qué es esto un aspecto central de la estrategia de Pro Mujer y podría darme un ejemplo del porqué?

¡Absolutamente! La tecnología es fundamental en muchos frentes. Este es un aspecto central de nuestro enfoque para la expansión de nuestros servicios y productos con el fin de satisfacer a las mujeres a las que servimos y la constante evolución de sus necesidades.

Las aplicaciones móviles de procesamiento y pago de los préstamos mejorarán la eficiencia operativa y les ofrecerán a nuestras clientas una forma más fácil y segura de atender sus préstamos. En segundo lugar, estamos implementando un sistema de core bancario en todos los países en que Pro Mujer tiene presencia para estandarizar los procesos fundamentales y modernizar el procesamiento de los préstamos, el seguimiento de las clientas y la administración financiera. Esto contribuye a nuestra meta de que Pro Mujer siga estando a la vanguardia tecnológica y de esta forma asegurar que somos capaces de crecer continuamente y de adaptarnos para satisfacer las necesidades de nuestras clientas.

SA: ¿Cuáles son sus aspiraciones de crecimiento para Pro Mujer y cuáles son los mayores retos para alcanzarlas?

Si bien es cierto que estamos orgullosos de haber generado un impacto en millones de mujeres y sus familias y de haber proporcionado más de 8 millones de intervenciones médicas, también reconocemos que apenas estamos arañando la superficie de los 80 millones de mujeres vulnerables en América Latina. Reconocer el elevado número de mujeres que viven en la pobreza dentro de la región, y nuestro potencial para servirles, es tanto nuestro mayor desafío como nuestra mayor motivación.

Nosotros entendemos que las necesidades de nuestras clientas no solo son grandes en número, sino que también son diversas y están en constante cambio. Para hacer frente a este reto contamos con socios y aliados. Por medio de una red de proveedores de primera categoría, compañías tecnológicas y de tecnología financiera (fintech), filántropos e inversores de impacto social, podemos construir nuestra plataforma unificada para el empoderamiento, con el fin de satisfacer estas necesidades diversas. Como lo mencioné anteriormente, no podemos combatir la exclusión con más exclusión. Nosotros les damos la bienvenida y les rogamos a todos aquellos que están comprometidos con la igualdad de género en América Latina para que se unan a nosotros, para que se unan a nuestro movimiento.