María Fernanda del Monte

FerCuando María Fernanda se incorporó a Pro Mujer hace más de un año, la joven de 22 años estaba saliendo de un largo período de endeudamiento. Fer (así la llaman sus seres queridos) había pedido más préstamos de los que podía pagar. Ella y su esposo manejaban un bici taxi para ganarse la vida pero lo perdieron al no poder pagar sus préstamos.

Cuando Fer se enteró de Pro Mujer a través de su tía, quien también es clienta de Pro Mujer, ella quería invertir en su negocio, un puesto de ella y de su esposo que ofrece teléfonos celulares y accesorios. Desde que obtuvo su primer préstamo de $7,000 pesos mexicanos con Pro Mujer, su negocio ha crecido un 400 porciento.

“Este era un puesto de un metro cuadrado. Hoy mide el doble, y ahora ofrecemos reparaciones también,” dice Fer orgullosa.

Fer sueña con algún día tener su propia tienda para vender y reparar productos. Hoy día, el taller de reparación de su esposo es una sección pequeñísima dentro de su habitación, dividida por una tabla de madera y protegida de la lluvia por láminas de cartón.

Fer y su familia viven en Xochimilco, una delegación de la ciudad de México mejor conocida por su circuito de canales e islas artificiales. Su hogar, el cual se encuentra en una isleta a pocos metros de tierra firme, es una serie de cuartos de tablas de madera y láminas de cartón en los cuales viven 15 personas – papas, abuelos, primos, tíos y sobrinos.

Además de ser dueña de su propia tienda, Fer también sueña con construir una casa de cemento de su propiedad. “En este momento no tengo los recursos,” dice ella. “Espero que no pasen más de dos años antes de que pueda dar el enganche para mi terreno.”